en memoria de Óscar Hernández Hernández

El paso del tiempo parece acelerarse conforme se acerca el fin del año, como corredor al final de un sprint. Parece que se juntaron los sucesos y lecciones para llegar todos amontonados estos últimos meses—cosas que le han caído bien a mi alma y otras que le han pesado. Esto es de esperarse; al menos conozco que así lo presiento cada año.

Pero esta no la esperaba.

He tardado en publicar algo al respecto porque no lograba digerir la información ni mis emociones al respecto y creo que aún me hacen falta palabras para poder expresar lo que siento (sin tomar en cuenta que escribir esto significa aceptar por completo lo sucedido).

Me cuesta creer lo que escribo.

El día Jueves 13 de Diciembre del 2018, Óscar Hernández Hernández dejó este mundo. Ampliamente conocido y reconocido por su inmensa labor relacionada a la enfermedad celiaca en México y por la asociación que fundó (Celiacos de México), Óscar no solo fue un colaborador (y director) de trabajo en la asociación y un compañero de enfermedad celiaca, sino que también fue mi amigo.

Creo que allí es donde más me pega.

Conocí a Óscar hace no más de cuatro años, cuando descubrí mi enfermedad celiaca. Él me recibió con brazos abiertos y me mostró el complejo y fascinante mundo de los celiacos, siempre compartiendo información veraz acerca de la EC. Me enseñó los cuidados que se debían tener; desde los obvios como el no trabajar en una panadería tradicional hasta las noticias y estudios mas recientes relacionados a nuestro padecimiento. Si no me daba tips para hornear, me explicaba las distintas técnicas para análisis de contenido de gluten en los alimentos.

El ir a recoger harinas a su casa significaba sentarnos un buen rato a la mesa y disfrutar de una excelente plática con café y galletas o pan recién horneado. Yo llevaba mi cuaderno y apuntaba los deberes de las siguientes semanas para la asociación de Celiacos de México. Claro, también me encantaba cuando nos desviábamos del tema y me compartía algunas de sus cientos de anécdotas y lecciones.

Como muchas otras personas de la comunidad celiaca, me siento sumamente agradecido por su apoyo y orientación y por la enorme oportunidad de permitirme colaborar en Celiacos de México, creer y confiar en mí. Agradecido por poder haberme sentido quizá un poco como un aprendiz del mundo celiaco.

Ambición y pasión fueron cosas que jamás le hicieron falta. Al ver lo poco preparado que estaba nuestro queridísimo país en el tema de la enfermedad celiaca, él decidió tomar sus habilidades de periodista y dedicó muchísimo tiempo y esfuerzo a recopilar y difundir información (tanto en los medios populares, como en las comunidades de EC [y relacionados], de profesionales de la salud, e incluso en el gobierno para hacer cambios a las normas y leyes que protegieran su salud y la de cientos de miles de celiacos en el país).

Ambición y pasión, a veces ardientes, eran precisamente lo que necesitaba puesto que (pienso que todos estamos de acuerdo en esto) Óscar fue de los celiacos que picaron piedra en nuestro país.

Es por esto y mucho más que me duele su partida. Quizá solo nos conocimos cuatro años, pero me quedo con muchísimos recuerdos (el más tierno siendo cuando me preguntaban en los eventos de la asociación que si era su hijo). Sobre todo me quedo con su ejemplo de una persona que lucha por su salud y la de los demás.

Quizás el motivo por el cual me identifiqué con él fue que tuvo una gran misión y buscó tener un impacto en este mundo y apoyar a una comunidad sin importar las dificultades que se pudieran atravesar en el camino.

Ahora con más fuerza, a continuar el trabajo que Óscar comenzó. Me enorgullece el formar parte de esta comunidad y de Celiacos de México, A.C.. Los que lo conocimos de cerca, sabemos que era único (en sus días buenos y en sus días malos; el mismo nos lo decía riéndose).

No será asunto de cubrir su lugar, porque nadie lo hará como él, pero continuaremos dando lo mejor de nosotros para ayudarnos los unos a los otros y así mejorar las condiciones de vida de los celiacos en México y evitar graves errores en nuestro camino hacia la salud.

Así pues, me despido de ti, Óscar—colaborador y amigo.

Expreso mi más sentido pésame hacia su familia.

Estoy con ustedes y siento junto con ustedes.

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